De l'enregistrement Dame la Mano

Ajouté au panier Indisponible En rupture de stock

Paroles

“Ya se el de arriba. Pero las hierbas enanas no lo ven
y creen que soy yo quien las calienta
y les da la lamedura de la tarde”.

Yo –ya veis que mi tallo es duro– no les contestado
ni con una inclinación de cabeza.

Nada engaño mio, pero las dejo encarnarse
porque nunca alcanzarán a aquel que, por otra parte,
las quemaría, y a mi en cambio hasta me tocan los pies.

Es bastante esclavitud hacer el son. Este volverse al Oriente y al ocaso
y ester terriblemente atento a la posición de aquel,
cansa mi nunca, que no agil.

Ellas, las hierbas, siguen cantando allá abajo:
“El sol tiene cuatrocientos hojas de oro,
un gran disco oscuro al centro y un tallo soberano”.

Las oigo, pero no les doy señal de afirmación con mi cabeza.
Me callo; pero se, para mi, que es el de arriba.

(Gabriela Mistral)